S
i comparamos la circulación sanguínea con la circulación de nuestras carreteras podríamos decir que existen tres actores esenciales. La sangre como vehículo, el corazón, motor de ese vehículo, y los vasos sanguíneos que serían las carreteras. Para mantener en óptimas condiciones la circulación hemos de prestar atención a la salud de estos tres protagonistas